Carnicería Napal


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Historia

En 1985 decidimos, la familia Napal - Del Río, embarcarnos en este arriesgado proyecto (nunca sabes si un negocio te va a funcionar) con escasos medios económicos pero con una experiencia adquirida a través de años por mis padres, Florentino Napal (†) y Rosario del Río.
El primer paso fue la gran inversión en una casa donde montar el obrador para la fabricación de los productos y así se compró la actual casa donde posteriormente se hizo también la vivienda habitual. Después se adquirieron los puestos actuales en la Plaza del Mercado mediante traspaso del anterior arrendatario Antonio Sarnago que ya poseía una carnicería allí. A todo esto añadimos la compra de toda la maquinaria necesaria para trabajar y el resultante es como se puede ver una enorme inversión que sólo se podía sufragar a base de trabajo, constancia y suerte de que funcionara el negocio.
Los primeros años fueron muy difíciles. Allí empezamos los cuatro miembros de la familia: Mis padres, mi hermana
Mª Angeles y yo. La clientela al principio fue escasa pero fiel y desde luego ese fue el gran pilar que ha sostenido el negocio y que lo mantiene por ahora. Varios clientes ya han fallecido y hoy los recordamos con gran cariño. Mª Gloria, Antonia, Angeles Amézqueta... y otros que ya no están entre nosotros. Vayan para todos ellos estas líneas dedicadas.
Pasados unos años la carnicería empezó a dar sus frutos y ya se empezó a ganar dinero. Mi hermana
Mª Angeles decidió separarse del negocio y dedicarse a estudiar, con lo cual nos quedamos los tres miembros al cargo. En el año 1999 y debido a una enfermedad de mi madre que la obligó a prejubilarse y ya jubilado mi padre, el negocio pasó a mis manos y de mi esposa Mª José Guillén.
Con el difícil reto de relanzar el negocio y modernizarlo, en el año
2004 mi mujer y yo nos lanzamos a una nueva gran inversión: Reformar totalmente los puestos de la Plaza del Mercado y modernizarlos. Ello supuso de nuevo rascarse los bolsillos y arriesgarse de nuevo desde cero, eso sí, con 19 años tras la espalda y habiendo consolidado ya el negocio, teniendo ya una más que aceptable clientela.
Nuestra idea era hacer una carnicería moderna y atractiva y con la ayuda de varios amigos y familiares procedimos al derribo. Le doy las gracias a todos ellos por ayudarme.
Debo reconocer que el trabajo y la celeridad de los albañiles, electricistas, fontanero, etc... fue encomiable, puesto que a las tres semanas de empezar la reforma se procedió a su reapertura. Gracias desde estas líneas a todos ellos.
La tienda cambió totalmente su aspecto. Vitrinas nuevas. Mayor y mejor iluminación. Una nueva cámara más grande y potente. En fin, todos los ingredientes para seguir con gran ilusión.
Y bueno, a partir de ahí el negocio empezó a crecer y a aumentar la clientela. Y aún estamos en continuo crecimiento, lo que la verdad te anima a seguir día a día y dedicar todo tu esfuerzo.
Pero en el año que escribo estas líneas, el
2008, hemos tenido una gran desgracia y es la muerte súbita de mi padre Florentino. Es duro perder a quien te ha enseñado este oficio, quien se ha preocupado por querer hacer la mejor chistorra que posiblemente exista hoy en Tafalla. Quien hacía las mejores morcillas de Navarra (aún guardo la receta) y quien, en fin, era el mejor padre que se pueda tener.
Descansa en Paz, papá,
Floren.

A ti dedico esta web.



Y en fin, esta es la pequeña historia de
Carnicería Napal y espero que os haya gustado. Gracias por leerla.

Algunas fotos de la demolición de la antigua carnicería. La verdad que el esfuerzo fue grande pero mereció la pena.


© carnicerianapal.com 2008

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